domingo, abril 27, 2014

La araña y yo

Erase una vez una araña parda,
de cuerpo y las ocho patas,
solo en el lomo unas líneas castañas,
desde la esquina, inmóvil, me miraba

Duró quieta por mucho tiempo,
ahogaba mi pena con sus níveos vellos,
imagine que pertenecía a una raza extraña,
mitad humana, mitad araña.

Imagine que podía entenderme una araña,
le hable de lo triste que son algunas mañanas,
de la belleza que tienen las cosas que a veces no veo,
de lo mortal que podría ser su veneno.


No quiero hacerle daño, pero le tengo miedo.