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jueves, julio 30, 2026

Desconocimiento

Soy Ícaro.

Soy Gus.


Parada en la orilla del acantilado, temblando de miedo,

Y a la vez profundamente terca.


Jamás acepto rendirme.

Aunque ser así de egoísta no me va.

No soy yo, pero también soy yo.


domingo, junio 28, 2026

Confesión

 Rayo certero, basto con mirarte,

Te quedaste para siempre en mí , sin poder evitarlo.
Es la misma sensación, siempre me falta el aire.

Porque La lista de cosas que sé de ti no es suficiente ...
Y nunca podré cansarme de añorarte.
Sigo muriendo por ti, mi amor inigualable ,
Sigues apareciendo en todas las cosas,
pero me falta el refugio de tus ojos...

Haces mi rendición irremediable,
Dime por favor, que te veré otra vez.

sábado, mayo 23, 2026

El universo donde tú existes

 

Podría estar en mil lugares

En medio de arte, ruido y personas amables.

Callar frente a los enigmas del universo,

Estar dormida y  tranquila

O soñar  escuchando mi canción favorita.

 

Pero de todos los mundos posibles

En los que  podría existir:

elijo este. Este es el mejor.

 

Porque  puedo ser todo o nada.

Feliz, triste, invisible, eterna…

Estar allá o acá,

Y aún así lo único que quiero de verdad…

 

Es ser quien puede besarte,

quien  habla contigo a diario, y te abraza para despedirse,

Quien te da las buenas noches y te consuela en los días grises.

 

Quiero ser quien no puedo

Y muero y vivo por este preciso universo:

En el que tú estás…

y parece que yo no.

sábado, abril 25, 2026

Delulu

 

A veces te miro y cuando me ves,

Adivino una intención sin nombrar:

Unas ansias mutuas de ir,

Una locura conjunta que aceptar.

 

Vamos a un lugar del que no se puede volver.

Vamos a donde el amor nos desdibuja

Y después nos reconstruye en los besos.

 

¿De verdad, quieres ir?

¿Aunque no pueda prometerte una salida de escape?

¿Aunque después de esto cambiamos para siempre?

Dime lo que piensas y lo aceptaré,

 

Y es que yo muero por vernos ahí.

 

Porque yo hace tiempo que te espero ahí.

sábado, abril 18, 2026

La tragedia que no ocurrió

 Puedes romperme el corazón

Porque te lo he dado,

Sin pedirte nada, sin que supieras cuánto. 

Y estaré mejor, por supuesto .
Y estarás mejor, siempre lejos.


No se detiene el mundo, no se destruye,
No sé mueven los mares
Y siguen brillando las maravillas de la Tierra.


Cada día una vez más...
Así se cura el corazón roto,
Un día más y otro más.

domingo, marzo 29, 2026

Los tomos olvidados


Cuando la enorme puerta se abrió, las bisagras crujieron y una nube de polvo lo cegó por unos minutos. Mientras tosía y manoteaba, entró lentamente en la enorme biblioteca, adentro había más polvo y una galería amplia tenuemente iluminada por los rayos que alcanzaban a entrar por tragaluces cuidadosamente distribuidos alrededor. No había más que un ventanal que adornaba la pared posterior, ahí estaban las mesas, las sillas, unos tres sillones mullidos completamente grises por el polvo y un elegante escritorio de madera antigua, de esos que los abuelos presumían en los despachos.

A Yei le habría encantado aspirar el olor a “libros” pero lo único que dominaba en el lugar era el polvo, había más y más en cada esquina  y le pareció que si se quedaba mucho tiempo terminaría perdido bajo una montañita de polvo como la que se encontró bajo el escritorio, y  como la que lo recibió, entre un par de estantes cuando se animó a explorar entre los tomos antiguos y los libros más ligeros desperdigados entre las sombras de la vieja biblioteca.

Se hacía de noche pero entre más sacudía el polvo de los libros y descubría más y más tesoros literarios y científicos, más quería permanecer ahí,  cerca de las ocho se recordó que tenía mucho trabajo para los siguientes meses: limpiar, restaurar, reacomodar todo y posiblemente antes de terminar el año podría volver a abrir; con esa promesa se resignó a marcharse a casa para recargar fuerzas y volver temprano al día siguiente.

Por supuesto, no pudo dormir. Así que decidió levantarse muy de madrugada para preparar los utensilios y los bocadillos que llevaría a su día de trabajo, deseaba estar ahí apenas los primeros rayos de sol pudieran colarse por los tragaluces.

Picó la fruta y llenó su termo de café mientras tarareaba alguna nueva canción que habían pasado por la radio. Tenía desperdigados por el suelo de la sala: algunos trapos, productos de limpieza, una escoba, marcadores y su libreta para organizar; primero guardó una muda de ropa para volver por la tarde, y enseguida fue acomodando cuidadosamente todo en su mochila, era una mochila enorme color verde militar que había usado alguna vez para acampar con su padre. Se recordó entonces que su padre estaría muy orgulloso de él, si pudiera verlo, pues no era poco mérito tener a los veintinueve su propia biblioteca.

El día pasó veloz, cuando se dio cuenta eran casi las tres de la tarde y apenas una pequeña sección de la biblioteca volvía a lucir su piso de mármol de color brillante en lugar del color gris del polvo. Pesadamente, avanzó hasta las mesas, limpió la esquina de una de ellas y se sentó sobre una silla entierrada para recargar los brazos y tratar de tomar una siesta, sentía que había demasiado trabajo y ese hecho le apretaba el pecho y el estómago pero también le trituraba las piernas al mismo tiempo. Se preguntó si algún día terminaría de verdad o si al día siguiente volvería solo para encontrar que el polvo se había tragado nuevamente la sección que hoy había limpiado.

No lo pensó mucho porque dedicó el resto de la tarde en limpiar y acomodar los libros sobre las mesas, los movió y clasificó cuidadosamente, registrando cada tomo en su libreta, “como un boceto”, se dijo, porque bien sabía que tendría que conseguir pronto una computadora que le facilitara la vida. También podría contratar a alguien para limpiar pero quería disfrutar cada parte del proceso, y saborear el descubrimiento de cada título nuevo a media tarde, cubierto de polvo, hambriento, cansado y sediento entre los estantes, las sombras y el polvo que a ratos hasta parecía su amigo.

Los días siguientes fueron casi iguales, salía muy temprano y regresaba muy noche, pero la biblioteca aún parecía un lugar abandonado, bello, pero más abandonado que vivo. Yei estuvo a punto de rendirse, un día ni siquiera volvió a casa, paso la noche en una de las mesas, recostado sobre ella y contando las estrellas que alcanzaba a ver a través de los tragaluces, lo sentía una forma de despedida y apenas asomaron los rayos del sol, salió por comida y volvió treinta minutos después con la cabeza gacha y un café caliente que apenas entró olvidó en algún lugar y no volvió a tocar en el resto del día.

Cuando estaba por anochecer, decidió clasificar los últimos dos libros, otra suerte de despedida, para ver qué sentía y decidía al día siguiente. Le pareció muy extraño que esos dos tomos de un descolorido lomo vino amarillento, pesaran como si fueran los primeros tomos de una enciclopedia de ciencias, era exagerado para un par de libros viejos y posiblemente llenos de polillas.

Pesaban tanto que antes de llegar a la mesa se resbalaron de sus manos,  y Yei cayó con ellos mientras intentaba evitarlo, los tres terminaron cara al suelo y cuando los levantó se fijó que estaban escritos en otro idioma, intentó recordar de qué sección venían pero lo había olvidado por las prisas, no podía llevarlos cargando pero les tomó una foto para investigar de qué idioma se trataba.

Pasó una semana antes de que volviera a la biblioteca. Había pasado los días obsesionado con la investigación, comparó idiomas cada vez más antiguos y descubrió que aquello era un tipo de griego descontinuado. Se propuso descifrarlo, buscó en cada libro de la biblioteca sobre el idioma, anotando cada signo localizado correctamente con sumo cuidado en su libreta clasificadora, poco a poco, la mesa quedó limpia de polvo pero llena de múltiples objetos que le otorgaban una vida de “cueva”,  Yei había dejado sobre ella varios vasos de café vacíos, algunas envolturas de comida y hojas garabateadas y arrancadas con furia cuando la traducción se atrasaba o parecía estancarse en una idea incoherente.

Siempre volvía al mismo callejón sin salida, con una palabra que se repetía en cada párrafo pero que no sonaba completamente lógica con el resto del contexto: “tiempo”. Al final, decidió usar un truco, buscó foros y propuso su propia teoría, discutió largas horas en la madrugada para definir cuándo había surgido esa variante del griego y sus diferencias con el actual. A Yei se le daban bien las letras, su padre le había enseñado todas las cosas sobre las palabras, sabía cómo rastrearlas y hacerlas parte de su cerebro de una forma tan sencilla como si de ponerse un par de calcetines se tratara. Era un talento que venía de familia, por lo que no tardó en deducir e hilar cada vez más frases que completaran la famosa página ahora acariciada con tanto fervor que parecía haberse rejuvenecido y dejado el amarillento color del paso de los años para tornarse más rojiza bajo los últimos rayos de luz en el  atardecer.  Se quedó despierto por casi dos días hasta que comprendió la odisea cuidadosamente detallada que ponía esa simple página, era la introducción, alguien había logrado capturar el tiempo y los gruesos tomos eran las instrucciones de su proceso.

Entonces volvió inmediatamente a la biblioteca pero no se llevó su mochila, paso largo rato sentado frente a los tomos, registrando una receta imposible que parecía que solo él podría leer, era su obligación hacerlo.

Por eso lo hizo, pasaron más de veinte meses antes de que los tubos con sustancias de colores llenaran el resto de las mesas; Yei compró dos grandes escaleras y mandó poner andamios para él mismo cerrar y abrir los tragaluces conforme necesitara de los rayos del sol. Mudó su cama y su estufa a un extremo de la biblioteca, le hizo unas paredes con los estantes y se estableció definitivamente entre el polvo, ya no le irritaba para nada; su cabello antes de un castaño claro llegando a miel, ahora era un amasijo de mechones grises que adornaban su rostro pálido, parecía tan vivo como la biblioteca y lucía algunos años más por la barba descuidada que empezaba a adueñarse de su mandíbula.

Ya no le importaban demasiado las cosas del mundo, ni lo vano de su aspiración de inaugurar  una enorme biblioteca en la ciudad, una que llevará por nombre el apellido de su familia, que hiciera que su padre estuviera completamente orgulloso de él desde cualquier lugar donde se encontrara. Se repetía constantemente que había logrado por fin desapegarse del ego, que tenía un destino más sublime, una misión con la humanidad.

Dejó que los matraces y los  tubos, con sustancias tan amorfas y dispares como los libros que lo observaban desde los estantes, lo llenaran todo: las horas frías de la madrugada donde su roída chaqueta de mezclilla resultaba insuficiente y  los primeros minutos de la mañana cuando los pajarillos interrumpían el silencio de un vasto espacio cada vez más lleno de hojas tachadas con fórmulas que parecían pequeñas hormigas a punto de salir del papel.

Y durante la noche seguía la misma realidad que continuaba al día siguiente, el joven Yei casi desaparecía entre el desorden de aquel improvisado laboratorio, pero se le escuchaba reír alegremente cuando alguna predicción resultaba certera y los líquidos multicolores burbujeaban en los tubos. Se sentía tan cerca unos días, que casi respiraba la velocidad de la luz, como si pasara a su lado levantando el polvo y dejando una estela de brillantes puntos dorados. No podía rendirse.

En realidad, nadie sabe cuánto tiempo permaneció ahí, perdido junto con la biblioteca, hasta que una noche, un estruendo azotó el silencio, unas líneas doradas aparecieron enmarcadas por las estrellas y la vieja biblioteca murió por fin envuelta por las cálidas llamas. Algunos dicen que Yei salió huyendo entre las ruinas, que cargaba unos tomos viejos, parecía demasiado fuerte a pesar de estar cubierto de cenizas, dicen que estaba envuelto en el halo dorado y que desapareció ileso. Yo prefiero creer que capturó el tiempo, pero jamás logró encontrar un momento oportuno para narrarnos cómo lo hizo.

 


viernes, febrero 27, 2026

Calma sorpresa

 

Dicen que entre más importa,

Más se llenan de rubor las mejillas,

Más tiembla la barriga cuando le ves.

Dicen que se esperan maravillas,

momentos de película,

Que no hay más vida 

si no está cerca otra vez.


Dicen tantas cosas que ya se confirmaron,

Relatan obsesiones que evocan la ternura,

De los días sin luna cuando le extrañas, cuando no puede ser.


Pero nunca te dicen que pasa algo más extraño:

Una certeza rara que te planta los pies,

Que te quiere dejar cerca de su voz, de su mirada,

Algo que te dice que ahí siempre es,

El lugar más perfecto y seguro, 

donde todo lo malo no tiene razón de ser, 

por una calma que vuelve…

Calma sorpresa solo  por verle reír.

sábado, enero 31, 2026

El mundo que aplasta

 

“Todas las cosas tristes me aprietan el corazón esta noche…”; escribió Michel con su teclado púrpura, la habitación estaba completamente a oscuras pero la luz del ordenador dejaba iluminado su rostro y los gruesos mechones de su cabello rizado.

En algún momento entre las doce de la noche y las tres de la madrugada, el sueño le venció y perdió toda conciencia de su novela, de la tristeza y del corazón apretado bajo su camiseta vieja. La noche paso y durmió profundamente sin poder descansar del todo; cuando dieron las siete de la mañana, despertó con la cabeza hecha de migraña y el cabello aún más revuelto.

La garganta estaba tan seca que toser le hizo arquearse sobre la silla ejecutiva nuevamente, entonces recordó que anoche había olvidado guardar los cambios en el documento de la novela. Abrió la pantalla, ingresó su contraseña ultra segura y checó el documento, no se había perdido nada, el cursor parpadeaba justo después de la palabra “noche”.

Respiro con alivio y se levantó rumbo a la cocina; hasta más tarde, mientras esperaba en la fila de la cafetería, recordó el papel hecho bola que cargaba en el bolsillo de su chaqueta, lo desenrolló discretamente y observó cuidadosamente todas las líneas que  se debían llenar, no pedía nada extraordinario: nombre, su dirección de correo electrónico,  edad, comida favorita, alergias…

-¡Que tontería! – dijo más alto de lo que esperaba y la gente de alrededor le miró mal. De igual modo, sacó un bolígrafo pequeño y empezó a llenar el papel, ni siquiera lo había decidido hasta ese momento y le seguía pareciendo una tontería pero quiso saciar su malsana curiosidad.

Cuando encontró el buzón más cercano, lo tiró dentro y siguió con su día.

 

 

Unos días después, su correo electrónico apareció con notificaciones nuevamente, eran tres. En una se le daba la bienvenida y se le explicaba todo el concepto de la sala de eventos. En el segundo se le daba una lista e instructivo que tenía que aceptar como si fuera una hoja de términos y condiciones cualesquiera, Michel lo hizo. Y por último, el tercer correo electrónico tenía los accesos y claves correspondientes para continuar con la experiencia.

Paso largo rato meditando los pro y los contra de ir a su cita, pero al final terminó invirtiendo la última hora buscando el mejor atuendo y peinando los rizos frente al espejo de su recamara. Cuando termino aprobó su apariencia, se regaló una sonrisa y salió rumbo al restaurante.

La plaza donde se alojaba la sala de eventos era enorme, había pasillos amplios, puestos alrededor, una fuente central, miles de restaurantes pequeños de la más alta variedad; aquello era un lugar donde el tiempo no pasaba igual que en el resto del mundo, un lugar donde, si quisieras, podrías quedarte para siempre sin necesitar nada más.

Michel se dirigió hasta el restaurante hindú del fondo; era muy elegante, así que se arrepintió de no traer el abrigo de gala en lugar de su chaqueta de cuero. Suspiró y pidió el menú, su cita aún no llegaba por lo que solo lo leyó varias veces para decidir, ya que sería de muy mal gusto pedir antes de una persona que no conocía.

Fue entonces que un hombre de barba tupida y anchos hombros llegó sonriente a la mesa.

-¿Michel? Soy Ethan…

-Hola, cómo estás –Michel intentó sonreír pero una mueca incomoda eclipsó su rostro,  Ethan se sentó simplemente.

-¿Es tu primera vez, verdad?

-Sí, la verdad es que no me convence mucho este concepto…

-Pero es genial, te mostraré, comienza tú primero. – Michel iba a hablar pero el mesero volvió y tomó la orden, cuando se fue; optó por inclinarse más hacia Ethan como si aquello pudiera ser un secreto, y como si todas las personas ahí no supieran ya a lo que iban.

-¿Así solamente? ¿Empiezo y ya?

-Sí, dilo todo… todo lo que quieras decir. Yo solo voy a escuchar… y a responderte si me lo pides.

Michel tomó aire y sin querer, volvió a inclinarse más; el aliento de Ethan olía a chicle de fresa cuando le sonrió pero logró transmitirle más confianza.

-Crecí en un barrio muy pobre… mi familia era… cómo decirlo… demasiado ruidosa, en lo cotidiano, quiero decir… lo típico, mi mamá  decía “¡Bajen que ya está el desayuno!”, y mi padre solía  gritar “¡Que se hace tarde para la escuela, levántense bola de…!”-Michel se detuvo a tiempo. –Lo siento… me deje llevar.

-No, no, no te disculpes Michel, aquí puedes decir lo que sea, en el contexto entiendo que no es una grosería para mí, créeme, no está mal, al contrario vas perfectamente. – su expresión era sincera y tranquila.

-Bien… todo ese ruido hizo que me gustará lo contrario: el silencio. Añoro cuando puedo solo sentarme frente al ordenador para escribir y escribir, a veces lo hago por varios días seguidos, sin dormir, sin comer… solo estoy yo y mi gato en casa, así que no hay problema – Mintió porque le daba pena admitir que ni siquiera tenía un gato- digo, le dejo suficiente comida para esos casos.

-Entiendo, entiendo. – sonrió amablemente Ethan.

-Entonces, en qué iba… ¡ah ya! El silencio es buena compañía pero… hace tiempo ya… me enamore perdidamente de… alguien que ya no está… no murió…eso… eso habría sido una respuesta, simplemente desapareció de la faz de la tierra, no sé si por voluntad o porque le secuestraron… -Hubo silencio otra vez, esperó un poco pero ahí nadie censuraba las palabras más tristes como en las redes, ahí se volvían más reales y aplastaban más.-No me malinterpretes, no quiero saber si murió, no quiero que muera… pero tampoco quería que me abandonara… y ahora estoy tratando de superar esta situación. Es ridículo que me duela tanto cuando siempre me acostumbre a hacer todo por mi cuenta, estudiar, curarme las rodillas raspadas, bajar a prisa a hacer mis deberes, arreglarme pronto para salir y que no me riñeran más. Nunca tuve una palmadita en la espalda que me dijera: va, ahí tienes la recompensa de tu trabajo duro… toda la vida ha sido una sucesión de obligaciones y de cosas que “quiero”,  pero en realidad nunca he tenido claro lo que quiero. Hasta que le conocí… y ya, es todo lo que quería decirte.

-¿De verdad, no se te ha quedado nada? Puedes decir lo que quieras… está cita puede durar días seguidos, lo que quieras…

-No, está bien, solo quería decir algo conciso, por ahora… te agradezco que me hayas escuchado. ¿Qué harías tú en mi lugar? – Ethan rió amablemente, a Michel no le incomodó para nada, el tipo era confiable.

-¿quieres una opinión sincera o psicológica?

-La sincera por supuesto- Entonces Michel también rió.

-Yo conocería más gente, a la par que estaría abierto a investigar más sobre qué le paso. Lamento que duela así pero lo que puedes hacer ahora es limitado. Aunque si aún no lo sabías, hay una división de la sala de eventos que tiene investigadores privados.

-Sí, tienes razón, creo que lo vi en algún anuncio. Ahora cuenta tú…

-Claro, ¿te ha gustado la respuesta?, recuerda que puedas continuar hablando tú si lo decides, en cualquier momento.

-Sí, muchas gracias Ethan.

-Bueno, yo nací en Detroit, me uní al ejército a los 18, soy la viva imagen de mi padre, la misma barba y bueno, también militar, igual mi madre era enfermera. Estoy felizmente casado también con una enfermera… - Michel asintió para corresponder a la divertida sonrisa de Ethan. – He tenido una vida en lo que cabe plena… bueno, no tengo una de mis pantorrillas…

Ethan se levantó el pantalón de lino y mostró una prótesis plateada, Michel se mareó un poco de la impresión pero logró recomponerse y seguir la conversación.

-Lo que me quita el sueño es mi hijo adolescente. – Continuó Ethan – No quiere ser militar obvio, igual y tiene 14 años, tal vez cambie de opinión, pero es un chico tan rebelde como quizá mis más reacios antepasados.

La plática continuo sin que se acabaran las sonrisas, Ethan era agradable e incluso Michel le dio algunos consejos sobre su hijo, en base a como se había sentido en su propia adolescencia. Cuando salió de la sala de eventos, se cruzó con otro par de desconocidos que se hallaban sentados en la banca del estacionamiento, los escucho ponerse de acuerdo;  aquella platica duraría días porque la mujer que hablaba en ese momento no paraba de llorar.

La experiencia era definitivamente una tontería,  aunque algo le había aliviado; y sin duda el paquete que pidió, el de un escucha cuyos problemas no fueran ni muy graves ni muy ligeros comparados con los suyos, era justo lo que prometía.

Aun así, nada reponía el dinero que se había gastado investigando la desaparición  y aquella inversión en la sala de eventos era lo último de su fondo de ahorros; ahora tenía que dar punto final a esa etapa de su vida, donde el corazón aún latía en su sitio y no solo en las letras de su novela. Podría ser feliz como cualquier persona, pero tendría que perseguir la tristeza eternamente.

viernes, diciembre 19, 2025

Contradicciones

 "Cada que apareces, algo tiembla.

Y yo finjo que no es el corazón." 

Cristhian Daniel Gaona


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Hay algo terrible cerca de mi cabeza:

un miedo descomunal a arruinar los planes de la vida.

Un miedo que cala y quema como rayo,

que abrasa y mata como amor fugaz.


No podría perdonarme  no volver a verte

porque algo  me obliga a mirarte aún con los ojos cerrados,

ese algo que más bien está cerca del corazón.


domingo, noviembre 09, 2025

Otro poema de amor

 Me gustas tanto como para pensar en ti cada día,

para relacionar todas las cosas bonitas con tu rostro,

para querer descubrirte cada día como se exploran los continentes desconocidos, 

los mares y ruinas antiguas, para morir de asombro...

y de amor por ti.

Me gustas tanto y mucho, que se me atora el "hola"

 y quedo como tonta cuando choco contigo.

sábado, agosto 09, 2025

Hinreißend und lecker

 Tan solo basta mirarte a lo lejos, 

escucharte hablar aunque no me veas,

basta mirar tu rostro enmarcado con las luces del sol, 

para que todo cambie.


¡Sí, y cómo cambia! Basta escucharte hablar tan emocionada.

Basta ver tu sonrisa con los chistes malos que surgen a veces.

Y todo cambia, y cambia... y me gusta cómo va.

No quiero perder eso que va... no quiero perderte a ti.

lunes, febrero 03, 2025

Menos todo

 Me esforcé por ser una loba solitaria.

Puse una armadura alrededor de mi pecho,

subí cientos de escalones, solo para gritar desde la cima

que mis caminos no representaban un mal trecho.


Podría rendirme ahora, en el vasto silencio.

Alrededor de la nada, con el rojo en mi pecho.

Podría pensar ahora que no tengo más que perder,

que el mal está hecho.


Y podría decir a quién sea, que la loba solitaria

ha pagado el precio.

Que no tiene más armas, que vaga sola de noche,

que duerme de día y se aleja, pero no sé de dónde se aleja.


Y la verdad es que quisiera, 

no tener más de loba,

sino menos soledad y menos silencio.

domingo, septiembre 17, 2017

Reto 5 líneas: Un momento para ser valiente

“Tienes que tener astucia.”, esas palabras resonaban en su cabeza una y otra vez.  De pie frente al castillo, se sentía el más pequeño caballero de la corte; atrás estaba un grupo de mozos que lo admiraban como a nadie porque lo más grave ya había pasado, ya había matado al dragón. Por fin  sus piernas comenzaron a moverse y, sin darle tiempo a pensar,  lo dirigieron hasta la hermosa princesa, se miraron nerviosos y sonrieron, ese era el verdadero triunfo del día.

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Si quieres leer otras cinco líneas... da clic en la imagen. :D

sábado, julio 29, 2017

Reto 5 líneas: El trabajo ideal

Mi trabajo es espectacular, no lo digo solo porque sea mi trabajo. Tiene la forma perfecta para ajustarse a cualquier tamaño de escritorio, banca de parque o sillón en cualquier reunión aburrida. No requiere requisitos previos porque necesito e invierto exactamente lo que está en mi propia imaginación. No tengo jefes y recibo lo justo según el trabajo duro que haga, aunque a veces las remuneraciones sean difíciles de conseguir. Soy una feliz escritora.



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¡Hola queridos y queridas lectores! Vuelvo con el Reto 5 líneas del mes de julio, esperando ya no tener excusas que me obliguen a no participar.
Para más información sobre el reto y para leer otros micro relatos, clic en la imagen.

jueves, marzo 30, 2017

Reto 5 líneas: Viaje al momento eterno

Federico se apretaba las sienes en un intento desesperado por conservar esa sensación planeada que no lograba descifrar,  seguía dudando aún después de hacer un exhaustivo estudio y ya estaba ante la décima edición de su manuscrito pero no estaba seguro del final, no sabía si el estruendo era el correcto, pero sabía lo que dictaba su intuición, le daba una sola respuesta: No. Vuelve a escribirlo. ¿Acaso era demasiado quisquilloso?


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Aquí está el relato del mes de marzo, a última hora pero aún a tiempo. :D Si quieren leer más relatos de este mes, den clic sobre la imagen. ¡Un abrazo queridos lectores y lectoras!

sábado, marzo 04, 2017

Propuesta de escritura #1: El pirata y la maldición

Un vientecillo fresco golpeó la nariz del pirata. En su audaz laúd se sentía tan jovial y tan libre como había sido hace mucho tiempo  a bordo de un clásico barco con velas negras. “Una vez pirata, siempre pirata”, se repetía a cada momento mientras las olas golpeaban el velero y lo arrastraban un poco más lejos de la costa. Sin embargo, toda aquella felicidad había comenzado justo en el día de su terrible desgracia, una tarde cuando la marea iba subiendo y la playa estaba casi vacía, se encontró con una hermosa joven que lo enamoró, pero los piratas no se enamoran tan fácilmente así que desechó la idea y se dispuso a irse.  No tenía por qué pero giró su rostro una vez más hacia aquella deslumbrante figura y descubrió que no era una mujer común sino una hechicera capaz de leer los pensamientos.  Ella escuchó que él odiaba el amor y lo maldijo, ese pirata cuyo único deseo era no tener sentimientos debía vagar por el resto de su vida como un pirata feliz. Desde entonces solo podía sentir una enorme felicidad y la añoranza de los viejos tiempos en que había sido malo, todo con una sonrisa en el rostro.

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¡Hola queridos lectores y lectoras! Hoy quiero enseñarles una propuesta de escritura que encontré en la Agenda creativa de Índigo Crea, una página genial con muchos recursos para escritores que conocí gracias al blog Diario Poético de Tania Yesivell. Principalmente se fomenta la célebre frase de 
Ray Bradbury que dice:

Bueno, como verán, a mí ya se me pasaron varias semanas pero igualmente quiero participar en las propuestas  porque me parecen muy interesantes y originales, la del día de hoy se trataba de escribir una historia con las palabras: nariz, laúd y marea, es parecido al Reto: cinco líneas (Más información click AQUÍ), en el que ya estoy participando. 
Son muy divertidas este tipo de propuestas así que si les parece genial como a mí, los invitó a unirse. ¡Besos, y hasta la próxima.


lunes, febrero 27, 2017

Reto 5 líneas: Minini tiene un problema

Juanito lo descubrió una tarde, la vio probar su comida para luego alejarse del plato, fue el primer día que no comió nada. El niño hizo una consulta: ¿Qué pasa cuando las personas dejan de comer?, “Se mueren.”, cortó su padre. Juanito decidió  mantener con vida a Minini, robó un poco de jamón, lo puso sobre su comida y la gata se acercó despacio para comenzar a comer,  como el domingo pasado había comido pollo ahora solo quería carne. 

(Más relatos:  click sobre la imagen :D )

martes, enero 24, 2017

Reto 5 líneas: La verdad

La policía dijo que mi padre había muerto por un accidente y que ya podía cobrar la herencia. Aunque en realidad no era mi padre. Él decidió elegir un niño huérfano y pagar su crianza;  así que puso unas reglas: yo podía tenerlo todo si nunca lo conocía hasta el día de su muerte. Le gustaba estar completamente solo y nunca sabrá la verdad, que lo vi antes de morir, un momento antes de ser asfixiado por un desconocido que llevaba su apellido.


viernes, diciembre 23, 2016

Reto 5 líneas: El día de la revelación


Lion sintió un terrible dolor en el pecho. Afuera, en la calle, las personas pasaban conversando y riendo de sus propias cosas, eran tan ajenos a su desgracia que el pobre chico sintió pena de sí mismo.  Dentro, en el jardín, sus familiares y amigos festejaban las fiestas navideñas,  pero Lion estaba a solas con ella, y el dolor apareció después de los momentos mágicos  en que ella lo besaba, ¿y ahora qué? , se preguntó, “¿Esto es el amor?”.

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¡Hola a todos queridos lectores y lectoras! Hoy les presento por primera vez una iniciativa del blog de Adella Brac, que encontré gracias al blog Chispiletras.
Consiste en escribir un relato de 5 líneas dónde se utilicen tres palabras sorteadas al azar, no se debe cambiar la forma de las palabras, aunque no sé si tampoco el orden, espero que no porque yo les cambie de orden . o_O
Me gusto mucho la idea desde que la vi y me divertí escribiendo el pequeño relato, siento más ágil el cerebro y los dedos. :D
Para los que se animen a participar, aquí les dejo el banner con el link de los datos.  
¡Un beso y hasta la próxima!




miércoles, diciembre 21, 2016

¿Se escapa o no se escapa? # 2

Encontrar inspiración para escribir una novela

No me puedo detener. Estoy pensando en ella día y noche, en cada momento me hace sentir que soy un total fracaso, que no puedo hacerla vivir, que no puedo describir su nacimiento igual que el indudable hecho de que no puedo volar.

Sin embargo, no puedo detenerme, no puedo dejar de pensar. En mi vieja computadora tengo muchos archivos con momentos geniales, con palabras y diálogos que me dan la pauta de su nacimiento, de su vida, de lo mucho que sueña con vivir, del centro de su pasión.

Ella es vida, pero no puedo darle el impulso. No sé cómo sacarla de las entrañas de su madre, no sé qué hacer para que grite y se asome al mundo de una vez y para siempre, y se quede.

Quiero que se quede conmigo, quiero que acabe la ansiedad, la enfermedad de tener tanto que decir y tener las palabras atoradas en la punta de mis dedos. Entre el ya muy usado ser o desaparecer, o morir o ansiar, o gritar, o nada. Somos nada, ella y yo, así en la pausa por vivir, en este anhelo, en esta soledad y tristeza, somos nada. Porque no me puedo detener, porque no se quedarme aquí, al final de la palabra, entre la siguiente y la siguiente…


Interminable lista de posibilidades y sueños, por favor vive. Por favor haz que me detenga.